Sunday, May 3, 2015

capitulo 9

—No hace falta ser modelo para ser un buen directivo —dijo Peter molesto por que hablara así de Alejo—. Es un buen hombre...
—No, no lo es —lo interrumpió Lali—. Peter Lanzani es un hombre muy rico y la única razón por la que la gente habla con él es porque les impresiona su dinero o porque...
Al volverse hacia su interlocutor, al que no había mirado todavía, se quedó sin habla. No era normal que tuviera que elevar la vista para hablar con un hombre, pero lo que la puso en guardia fue su magnetismo sexual.
Su rostro bronceado y de rasgos elegantes le confería una belleza sin igual. Tenía unos labios firmes y carnosos y el pelo oscuro, pero fueron sus ojos verdes como el esmeralda los que la encandilaron.
— ¿O...? —la urgió Peter mirándose en las profundidades cafe de sus ojos.
Allí vio la respuesta que su magnetismo sexual había obrado en aquella mujer y se sintió satisfecho.
Era cierto que no sabía quién era. Lo había confundido con Alejo Pinto. No le estaba tomando el pelo ni estaba jugando con él. Se dijo que, tal vez, sacan algo positivo de la inusual experiencia de que lo criticaran.
— ¿O...? —dijo Lali sin aliento.
—Me estaba diciendo que la gente habla con Peter Lanzani porque es rico o porque...
—O porque su fama les da miedo, —contestó Lali sinceramente.
— ¿Qué tiene usted en contra de Peter?
—Usted es italiano, ¿verdad? —preguntó Lali dándose cuenta de que los pezones se le habían endurecido y amenazaban con atravesar la tela del vestido.
Se ruborizó y se preguntó qué demonios le es taba ocurriendo.
—Sí —contestó Peter mirándola intensamente.
Aquel pelo castaño y aquellos ojos cafe le gustaban sobremanera y, además, hacía mucho tiempo que no veía sonrojarse a una mujer.
— ¿Usted trabaja en Venstar? —le preguntó.
Lali asintió.
—Habla usted de Peter Lanzani como si lo conociera personalmente...
Aquel hombre era italiano y seguramente trabajaba para Lanzani. Lali se dijo que debía tener cuidado, que había metido la pata. Sin darse cuenta, se pasó la punta de la lengua por el labio inferior.
Peter se encontró imaginándose aquella puntita rosa deslizándose eróticamente por su piel desnuda. La fuerte respuesta de su cuerpo lo sorprendió, pues hacía muchos años que había aprendido a controlarse físicamente delante de una mujer guapa.
—Siento curiosidad por saber qué tiene usted en contra de un hombre al que no conoce —insistió.
— ¿Cómo sabe usted que no lo conozco? —contestó Lali.
En otra circunstancia, jamás se hubiera mostrado tan osada, pero el coñac corría
por sus venas a mil por hora.
Peter enarcó una ceja.
— ¿Lo conoce?
—No, pero no me hace falta conocerlo para saber que es un tipo machista que discrimina a las mujeres para sentirse poderoso —contestó Lali con acidez.

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