Sunday, May 3, 2015

capitulo 17

— ¿Pesó demasiado? —murmuró.
Lali estaba convencida de que Peter era el hombre que había estado esperando toda su vida. Era el hombre del que se iba a enamorar perdidamente y que se iba a enamorar perdidamente de ella. Bueno, con que se enamoran un poquito de ella era suficiente.
—Eres ligera como una muñeca... —le aseguró llevándola al dormitorio.
Una vez allí, Lali se quitó los zapatos mientras Peter se desabrochaba la camisa. Lali observó con la boca abierta aquel torso bronceado y musculoso.
Sintió que el estómago le daba un vuelco y se dio cuenta de que estaba muy excitada. Dio un par de pasos atrás, hasta que se encontró con la cama, y se sentó.
— ¿Qué...? —sonrió Peter con sensualidad—. ¿Me querías quitar tú la camisa?
—No... Eh... no suelo hacerlo —contestó Lali muy seria, pues había decidido que maravillarse por la apariencia de aquel hombre no quedaba bien.
—Siempre puedes practicar con la corbata —bromeó Peter, que se había dado cuenta de su falta de experiencia con aquel detalle.
— ¿De verdad? —bromeó también Lali.
—Siempre que quieras... —contestó Peter con voz ronca acercándose a ella como un tigre al acecho.
La tomó de las manos y la puso en pie.
—Vaya, has encogido un poco —bromeó al verla sin tacones—. Prométeme que siempre que estés conmigo vas a llevar tacones. Me encanta verte por encima de todos los hombres, me excita...
— ¿De verdad?
—Sí. Parecías una reina —contestó Peter desabrochándole el vestido con calma.
— ¿Te importa que apaguemos la luz?
—Estás de broma, ¿no? —rió Peter.
—Claro... —contestó Lali nerviosa.
Peter le bajó los tirantes del vestido, que cayó al suelo.
—Eres impresionante...
Lali había cerrado los ojos pues no quería ver la decepción en los de Peter cuando viera lo delgada y plana que era en ropa interior. Se estremeció y Peter la tomó en brazos y la depositó en la cama, donde la besó durante un buen rato.
—Sexy... —le dijo acariciando su delicada piel. Jamás nadie le había dicho aquello.
— ¿Sexy?
—Mucho...
Era cierto que a Peter aquella mujer le parecía sexy. Todo en ella se lo parecía. Su pelo, sus ojos, su altura, su sonrisa y su fragilidad.
— ¿De verdad? —insistió Lali tan excitada, que no se dio cuenta de que Peter le acababa de desabrochar el sujetador.
Cuando notó sus pequeños y firmes pechos en las palmas de las manos, se le
alteró la respiración.
—La luz... —dijo Lali.

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