Monday, October 12, 2015

capitulo 108

Peter yacía en la cama, escuchando con resignación cómo el maldito gallo de Lali saludaba al amanecer en Lanzani Court. Estar familiarizado con la experiencia no atenuaba en absoluto el impacto del estridente canto de Albert. A pesar de la conspiración silenciosa que mantenían Tolly y Daniela, sabía que el gallo pertenecía a Lali ya que Davis así se lo había confirmado. Por lo visto, Albert visitaba los establos para un segundo repertorio cada mañana, y Davis no era precisamente un admirador del animal.
—He oído que es usted un excelente tirador, señor —le había comentado el mozo, esperanzado—. ¿Quién sospecharía si ese pajarraco desaparece en el aire?
—Albert es un animal doméstico —le había advertido Peter tranquilamente—.
Quiero que disfrute de una vida larga y saludable.
Lali se despertó temprano. Con la celebración de la gincana al día siguiente, le quedaban unas horas muy ajetreadas por delante. El viejo granjero que poseía Slieveross había accedido a encontrarse con Stefano, pero había declarado que de momento no tenía intención de vender. El subastador había advertido a Stefano que el viejo querría seguramente dejar pasar algunas semanas, decidiendo si estaba preparado o no para desprenderse de la tierra.
—Vaya forma pintoresca de hacer negocios —comentó Stefano mientras desayunaban.
Las dos mujeres encargadas de organizar la gincana llegaron sobre las nueve. Traían consigo a varios ayudantes para colocar los obstáculos y dividir el campo en varias secciones, de modo que pudieran celebrarse varios eventos al mismo tiempo. Lali acababa de sentarse en la oficina para terminar de ordenar las facturas cuando llamaron a la puerta. Ésta se abrió lentamente y apareció Daniela.
—Soy yo... Supongo que te habrás preguntado dónde he estado —dijo la joven, claramente incómoda.
—Sí.
La chica se puso colorada.
—Pensaba que habías vuelto con tu ex novio y me enfadé contigo.
—Pero ¿por qué pensaste eso? —le preguntó Lali amablemente.
—Vas a pensar que soy patética...
—En absoluto.
—Sólo quería que ligaras con Peter.
Lali se quedó atónita.
—¿Tú... en serio?
—Tú me gustas. Creía que serías buena para él. Por favor, no le digas que te he dicho esto, pero tiene un gusto horrible con las mujeres —le confesó la muchacha en tono culpable.
Lali apenas podía mantener la compostura.
—¿Eso es verdad?

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