Monday, October 12, 2015

capitulo 109

—Todas están interesadas en su dinero, y están llenas de silicona y de injertos. Pero tú eres aficionada a los caballos, igual que él, y no estás siempre preocupada por tu aspecto. Sabía que a él le gustaría eso de ti. Yo estaba esperando a que os juntarais y...
—¿Insinuándome sobre cuál era la mejor forma de conseguirlo?
Daniela asintió y se arrodilló en el suelo para acariciar a Sansón y rascar a Peanut tras la oreja, en el punto exacto para dejar a la cerdita tranquila y satisfecha.
—Así que me puse furiosa cuando pensé que habías elegido a un hombre que te había engañado —admitió—. Peter dijo que no era asunto mío y que no debía permitir que eso supusiera ninguna diferencia para mí. Sé que eso es cierto, pero éramos amigas y no pude evitar llevarme un disgusto.
—Lo entiendo perfectamente —dijo Lali con el ceño fruncido. Se creía cada palabra que había dicho Daniela, pero no podía imaginarse a la joven pintando aquel mensaje en la pared del establo.
—¿Estás muy enfadada conmigo? —le preguntó Daniela.
—No, pero de ahora en adelante creo que sería mejor para ti que te preocuparas menos por lo que haga tu hermano o a quién vea —respondió Lali tranquilamente—. Y ahora, si has venido para quedarte me vendrían bien un par de manos para ayudar por aquí hoy.
A la hora de comer, apareció Tolly con una gran cesta cubierta.
—Te he traído un picnic.
—¿En serio? —dijo Lali con una radiante sonrisa, encantada de que hubiera ido a verla—. ¡Oh, podría darte un abrazo! Espero que nos acompañes.
Los azules ojos de Tolly brillaron de satisfacción.
—Si insistes.
—Pues claro que insisto. Vamos, Daniela. Nos sentaremos en la hierba a disfrutar del sol —sugirió.
La pradera que se extendía junto a las cuadras relucía de florecillas silvestres: primaveras amarillas, berros de prado rosados y margarita salpicaban la amplia extensión de hierba. Al otro lado del camino, el campo estaba sembrado de obstáculos multicolores para la gincana. Lali ayudó a Tolly a extender la manta en el suelo y él abrió la cesta para revelar una apetitosa selección de manjares.
—Delicioso —pronunció Daniela alegremente mientras masticaba con rapidez. Tomó un panecillo más y se levantó para arrojarle la pelota a Peanut.
—¿Cómo está tu hermano? —le preguntó Lali a Tolly—. He oído que estuvo enfermo.
—Eamon tiene un problema de corazón, pero se está recuperando bien. Peter me mandó a Liverpool en su avión privado y contrató además a un especialista —soltó un suspiro—. Es muy generoso, pero sólo aquéllos que han visto esa faceta suya pueden apreciarlo. A Peter no le gusta que le den las gracias ni que se hable de la ayuda que presta. Pero ha ayudado a más de una familia necesitada de esta comunidad.
—¡Lali! —gritó Daniela, con una voz tan fuerte y aguda que Lali se estremeció—. Creo que deberías venir...
La joven estaba mirando el coche de Lali.

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