Friday, October 9, 2015

capitulo 75

Como una marioneta con el cuello rígido, Lali asintió y entró lentamente en su casa. Nada más cerrar la puerta, oyó que Peter arrancaba el motor y se alejaba. Le entraron ganas de dar puñetazos al aire y ponerse a gritar a pleno pulmón. Pero al mismo tiempo se sentía débil, temblorosa... y aliviada, como si una terrible amenaza se hubiera esfumado sin llegar a causarse ningún daño. Peter podía llevarla a las cotas más altas y al segundo siguiente hacerla caer en picado. Con él, no tenía la menor idea de cuál era su lugar ni hacia dónde se dirigía. Pero ¿acaso no se suponía que eso formaba parte de una aventura? Entonces, ¿por qué ni siquiera había intentado besarla?
Incluso Peter estaba sorprendido de su propio control. Al percibir las dudas de Lali en su silencio, se había preguntado si estaría pensando en su ex novio. Y era extraordinario lo mucho que lo irritaba esa sospecha, ya que él nunca había sido un amante posesivo. Nunca le había importado si una mujer pensaba o no en él. Al fin y al cabo, lo único que perseguía era la pasión, no la conexión emocional.
Sin embargo, una parte perversamente testaruda de él estaba empeñada en que Lali lo deseara sin ningún tipo de reservas... y sin malgastar energías mentales en el pasado.
Decidida a no darle ninguna razón a Peter para que se arrepintiera de haberla invitado, Lali hizo un enorme esfuerzo por engalanarse para las carreras. Condujo hasta Cork para visitar una pequeña y selecta boutique donde compró un elegante vestido de color tabaco y rosado y un sombrero muy favorecedor.
Durante la semana se dedicó a preparar la tienda para su apertura. Aunque su plan original era vender únicamente productos básicos, se quedó abrumada por la cantidad de tiempo que necesitaba para encargar las mercancías y disponerlas en el local.
Daniela la llamó una vez tan sólo, pero se mostró tan poco comunicativa que Lali se quedó muy preocupada e intentó averiguar si le ocurría algo malo. Se sentía culpable y agradecida a la vez de no haber mencionado aún su cena con Peter, y se quedó aliviada cuando Daniela le reveló a regañadientes que tenía exámenes a la semana siguiente. Lali la llamó un par de días más tarde e intentó animarla recordándole que pronto llegarían las vacaciones de verano.
El día de las carreras, un helicóptero aterrizó en la pista construida para tal efecto en Lanzani Court para recoger a Lali. El hipódromo de Leopardstown estaba a unos doce kilómetros de Dublín. Sintiéndose como un miembro de la realeza, Lali subió al helicóptero llevando a Sansón en los brazos... Peter le había asegurado que el chihuahua también podía ir. Mientras admiraba la hermosa vista aérea del paisaje irlandés se preguntó, con cierto nerviosismo, si estaba a la altura del desafío que suponía ver a un hombre que viajaba por aire en vez de usar el autobús.
Cuando se bajó del helicóptero, con Sansón metido en una bolsa especial que sólo mostraba sus brillantes ojos y orejas puntiagudas, vio a Peter esperándola a unos pocos metros junto a una limusina y se sintió de repente como si hubiera amanecido en su interior.
Una vez en la limusina, le resultó muy difícil apartar la vista del atractivo rostro de Peter, y para distraerse le preguntó sobre las carreras y el hipódromo. Mientras
Sansón se removía en el asiento de cuero, haciendo lo posible por llamar la atención de su anfitrión, Peter le explicó que Leopardstown había sido construido en 1880, siguiendo como modelo el hipódromo de Sandown, en el sur de Inglaterra.

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