Una ola de consternación invadió a Lali. A medio metro de donde se desarrollaba aquel diálogo, pero oculto por la puerta que se abría al balcón, Peter giró la cabeza con la rapidez de un rayo láser dirigido a su objetivo.
—Desde luego no es precisamente delgada —corroboró una segunda voz femenina, y Lali tomó una inspiración tan profunda que a punto estuvo de estallar—. Ni tampoco tiene el menor reparo en mostrar sus atributos... Ese vestido de seda resalta todas sus curvas de un modo ostensiblemente voluptuoso.
—Los implantes de glúteos son la última moda en Norteamérica. Creo que me vendría bien renovar mi figura —dijo la primera mujer con toda seriedad.
Con un brillo de regocijo ardiendo en sus ojos y una radiante sonrisa dibujada en sus firmes labios, Peter volvió al lado de Lali, quien tenía el rostro encendido, y la atrajo hacia él.
—¿Es éste el momento perfecto para decirte que tienes el trasero más fabuloso que he visto en mi vida? —le murmuró con voz ronca.
—¡Con comentarios como ése te puedes ganar una buena reprimenda! —lo avisó ella en un susurro mordaz. Temblaba ligeramente entre sus fuertes brazos, pero estaba decidida a mantener toda la dignidad y compostura que pudiera después de haber oído una conversación tan embarazosa.
—Lali... el secreto de tu belleza reside en que todo lo que hay en ti es verdadero —le confesó, haciéndole levantar la cabeza hacia él.
Descendió con los labios hacia la curva expuesta de su cuello y Lali se estremeció por la descarga de sensualidad que recorrió su cuerpo. Peter le acarició el cuello con la punta de la lengua, en un contacto tan sutil que Lali pensó que lo había imaginado cuando él volvió a erguirse. Parpadeó rápidamente y comprobó que nadie se había dado cuenta de nada. Aun así, tenía los nervios a flor de piel y las piernas apenas podían sostenerla.
—Vamos a las pistas —la apremió él perezosamente—. Cuando apuesto por un caballo no veo la carrera desde el palco. Me gusta estar en primera línea.
La soltó con la misma ligereza de sus caricias y la condujo hacia la salida.
maaaasssss
ReplyDelete