—Ésta fue la primera propiedad que compré en Irlanda. La casa iba incluida en el terreno. Y no es una mansión señorial. Es muy pequeña.
—¿Pequeña? —repitió Lali, más perpleja aún. Aquella casa debía de albergar diez dormitorios, al menos.
Sansón se quedó durmiendo en la casa, agotado por las excesivas atenciones que había recibido de las admiradoras en el hipódromo, y con el apetito saciado por las abundantes golosinas que le habían ofrecido.
Peter llevó a Lali a dar una vuelta por las cuadras, que se extendían por varios acres de terreno verde y ondulante perfectamente delimitado por vallas y verjas. Lali se quedó absolutamente impresionada. Peter parecía tener contratado a bastante personal, ya que los establos estaban impecables y los caballos, perfectamente atendidos. Era comprensible que le costara ver las cuadras que compartían como un negocio que mereciese la pena.
—¿Vas a quedarte conmigo esta noche?
En el silencio de uno de los graneros, la pregunta directa pilló a Lali desprevenida. Se le subieron los colores y se encontró involuntariamente con sus ardientes ojos verdes.
Peter cerró lentamente las manos sobre las suyas y la atrajo hacia él con tranquilidad y confianza.
—Cuando Intrépido cruzó la línea de meta, quise celebrarlo a solas contigo. Nunca me ha gustado menos desempeñar el papel de anfitrión.
A Lali se le hizo un nudo en la garganta que le dificultó la respiración. Quería que la besara. Y quería besarlo tan apasionadamente que el cuerpo le dolía por la tensión sexual. Impulsada por un arrebato más fuerte que ella misma, se inclinó hacia delante.
Él la miró con embriagadora intensidad y, sin previo aviso de su intención masculina, la agarró y tomó posesión de sus labios entreabiertos con manifiesto apremio y urgencia. Lali se quedó sin aliento por la sorpresa, pero al mismo tiempo exultante por la pasión desatada que demostraba Peter. Hundió los dedos en la espesura de sus negros cabellos y dejó que la aprisionara de espaldas contra la pared. Impredecible como siempre, Peter abandonó el fervor inicial y lo sustituyó por una exploración deliciosamente lenta y provocativa que derritió a Lali como si estuviera hecha de miel.
Peter alzó la cabeza y soltó una ronca carcajada. Los ojos le brillaban como esmeralda a la luz del sol. Cada vez que la tocaba, una descarga de lujuria y deseo se apoderaba de ella.
—Nos estamos comportando como un par de adolescentes...
Las manos de Lali, que había mantenido aferradas a sus hombros, bajaron hasta las solapas de la chaqueta para apretarlo más contra ella.
Su obstinación silenciosa hizo sonreír a Peter.
La deseaba en aquel momento y en aquel lugar. No quería esperar. Pero su autodisciplina innata acabó prevaleciendo. Lo exasperaba aquel deseo tan extraño a actuar por impulso. La tomó de la mano y la apartó de la pared.
estoy super enganchada con la novela, gracias por subir bastantes capitulos sos lo mas
ReplyDeletemassssssssssssssssssssssssssssssssssssssss
ReplyDeleteMaasss
ReplyDeleteotrooooo
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